El “Día Mundial de los Humedales” es un recordatorio de la fecha en la que se firmó el Convenio Internacional sobre Zonas Húmedas en la ciudad iraní de Ramsar, en 1971. Uno de los principales logros de este Convenio, fue la creación de la lista de humedales de importancia internacional donde Chile, debido a su diversidad geográfica registra cerca de 18.000 humedales

A lo largo del país los humedales están presentes en múltiples formas: en ecosistemas «altoandinos» como bofedales y vegas. En la zona costera como estuarios, marismas, albuferas (ingresos de mar), y en zonas patagónicas se manifiestan en turberas, los cuales son verdaderos bloques de vegetación y agua que se prolongan por metros hacia el subsuelo.

Estos territorios tienen una importancia fundamental para la vida, puesto que albergan una alta diversidad biológica. Son además reguladores naturales del clima, del ciclo del agua y contribuyen en el control de sequías e inundaciones. Por otra parte, son el hogar permanente, o de paso, de muchas especies de flora y fauna; y ayudan en la fundamental labor actual de mitigar el cambio climático. 

En cuanto al Santuario de la Naturaleza Península de Hualpén, se destaca el Estuario de Lenga, el cual cumple un rol fundamental en la naturaleza, ya que es una zona donde el agua dulce del río Biobío confluye y se combina con el agua salada del océano pacífico gracias al ingreso de esta por el aumento de las mareas, generando un ecosistema óptimo para la biodiversidad y sobre todo para las miles de aves migratorias que convergen con el propósito de alimentarse, anidar y así poder preservar su especie. Además, entra en la categoría de humedal costero y se caracteriza por la presencia de pastizales salinos, macroalgas y totora, también es considerado uno de los humedales más grandes de la comuna de Hualpén.

Este ecosistema es imprescindible para la población, ya que actúa como regulador climático y amortiguador natural ante la contaminación ambiental. Además, es vital para el desarrollo sostenible, ya que rellena los acuíferos subterráneos que constituyen una fuente importante de abastecimiento de agua dulce.

Sin embargo, el Estuario de Lenga junto a otros humedales están desapareciendo a un ritmo mayor en comparación con otros ecosistemas ya que estos espacios a menudo se consideran como terrenos baldíos, es decir, zonas que hay que drenar, rellenar y convertir a otros fines. Es más, según lo indicado por la Convención Ramsar las principales causas de la pérdida y degradación de los humedales son:

·         Grandes cambios en el uso del suelo y particularmente el aumento de la agricultura y el pastoreo.

·         La desviación de agua mediante represas, diques y canalizaciones.

·         El desarrollo de infraestructuras, particularmente en valles fluviales y zonas costeras.

·         La contaminación del aire y del agua y el exceso de nutrientes.

Ahora bien, en el año 2020 se promulgó en Chile la ley de Humedales Urbanos, la cual tiene como foco cambiar el enfoque de la Ley de Bases de Medio Ambiente ya que pone el foco en el ecosistema y no en la tipología de proyecto de inversión, además tiene un impacto directo en planificación urbana, modificando la Ley de Urbanismo y Construcciones, dando una nueva oportunidad a los humedales localizados en ciudades que usualmente son rellenados, construidos y presionados por proyectos de viviendas e infraestructuras de transporte.

Además, la Ley en uno de sus artículos exige el reconociendo de los instrumentos de planificación territorial como zonas de valor natural, además mediante un reglamento expedido por el Ministerio de Medio Ambiente se definen los criterios mínimos de sustentabilidad que permitirán regular el uso racional de más de 500 mil hectáreas de humedales que aún permanecen en la ciudades de todo Chile, ofreciendo una herramienta de protección  más  acorde a los desafíos de sustentabilidad y cambio climático que enfrentamos.

¿Cómo funcionará la ley? Hay dos artículos que resultan claves para explicar su funcionamiento:

Según el artículo 1° de la ley, en el caso de que una municipalidad haga la solicitud de evaluación de un proyecto cuya actividad pueda impactar en un humedal, el Ministerio de Medio Ambiente tendrá un plazo de seis meses para pronunciarse. Durante ese periodo, la alcaldía podrá postergar la entrega de permisos de subdivisión, loteo o urbanización predial y de construcciones en los terrenos en que se encuentre emplazado el humedal.

Por otra parte, en el artículo 2° se establece que se elaborará un reglamento (que tiene un plazo de seis meses para ser dictado) suscrito por el Ministerio de Medio Ambiente y Obras Públicas, donde se definirán los criterios mínimos para la sustentabilidad de los humedales urbanos, con el objetivo de resguardar sus características ecológicas y funcionamiento, para, además, mantener su régimen hidrológico.

Ahora bien, si bien es cierto la ley establece un marco legal que protege los humedales, según lo indicado en un artículo publicado por el Ministerio de Medio Ambiente en base a información entrega por la Convención Ramsar se señala una serie de acciones que los responsables de la toma de decisiones pueden adoptar para ayudar a frenar, detener e invertir el daño generado a los humedales:

·         Desarrollando políticas en las que se tengan en cuenta los servicios de los ecosistemas que prestan los humedales e integrándolas en la planificación del uso del suelo.

·         Utilizando todos los humedales que quedan de manera racional, satisfaciendo las necesidades humanas y manteniendo al mismo tiempo la biodiversidad

·         Restaurando los humedales que ya se han degradado.

·         Desarrollando fuentes de financiación para la conservación de los humedales.

·         Educando a los demás sobre los beneficios de los humedales.

Son muchos los motivos para ayudar a cuidar y proteger el Santuario de la Naturaleza de la Península de Hualpén